#OrigiReto2019 – El tigre

#OrigiReto2019 – El tigre

Pues bien, aquí tenéis mi relato de febrero para el #OrigiReto2019 de Katty (La pluma azul de Katty) y Stiby (Sólo un capítulo más). Espero que os guste.

El tigre

Mientras vuelvo a casa para cenar, pensando en mis cosas, alzo la vista y lo veo a lo lejos. Está tendido bajo la sombra de un árbol. Parpadeo una vez, dos veces. No puede ser cierto. Creo que a Fermín se le ha ido la mano con el carajillo. Limpio mis gafas con la manga del jersey, pero sigue allí. Hay un tigre en el olivar.
Mejor llamo a la policía, ellos sabrán lo que hay que hacer. Soy consciente de lo mucho que me va a costar que me tomen en serio. ¿Cómo se lo iban a creer? Es que es absurdo. Aún mientras contesto las preguntas que me hace el contestador lanzo furtivas miradas hacia el felino, cercionándome que sigue ahí. No tanto porque el animal se hubiese marchado —parecía no tener ninguna prisa por hacerlo—, como porque aún no estoy seguro de no estar alucinando.
Cuando por fin escucho una voz no mecánica al otro lado de su móvil miro la muñeca para descubrir que están a punto de dar las 19:40. En veinte minutos debería estar en casa, Macarena probablemente ya está a terminando la cena y no le va a hacer gracia que se enfríe, pero alguien tiene que dar parte. Ese tigre puede ser peligroso. Además no hay nadie más por aquí, aunque seguro de que eso va a durar poco. El cualquier caso soy el único que puede hacerse cargo por el momento. Tengo que prestar atención a los movimiento del animal, si se va o se acerca a las casas alguien tiene que informar a los policías cuando vengan.
Nada más colgar el teléfono marco otro número. No tengo ni que buscarlo en la agenda, me lo sé de memoria desde hace años. Desde antes de que existieran los móviles incluso. Es el fijo de mi casa. Tengo que avisar a Macarena de que seguramente llegue tarde para la cena. Aún me cuesta más convencerla de lo que me costó convencer al policía. Éste pensó que era una broma telefónica, hasta insinuó que ya no tengo edad para esas cosas. Ella sospecha que aún estoy en el bar. Está convencida de que Fermín me ha liado para tomarme un último vino antes de la cena.
—No me cuentes cuentos, Anselmo. Que no he nacido ayer. Ven para casa ahora mismo que ya tengo la merluza en la cazuela.
—Pero que no puedo, ¿no ves que no puedo? Que me ha dicho el policía que vigile al tigre. Ya sabes, por si se mueve.
—De verdad… te creía más listo. ¿No podías haberte inventado algo mejor? Seguro que se le ha ocurrido a Matías, siempre con sus tonterías. Mira que te dejas influenciar por esos mentecatos. ¡O vuelves ahora mismo o echo la llave y duermes en el bar!
—Pero que no estoy con Matías, ni con Fermín ni con nadie. Te prometo que hay un tigre allí arriba, en el olivar. Mira, te voy a mandar una foto por el Gua’sa’ para que me creas.

Con lo que no contaba mientras le decía eso es con que nunca antes he mandado una foto a nadie. Ni siquiera he hecho una foto con el móvil. No puede ser muy difícil, Matías no hace más que mandar fotos de ovnis al grupo de parroquianos; y si de algo estoy seguro, es de que soy más espabilado que Matías. El caso es que enviar consigo enviar algo, y ese algo ha sido capturado con la cámara del móvil, pero en la imagen no veo ni tigre, ni olivar ni leches en vinagre. Como respuesta recibo un emoticono enfadado por triplicado, lo que me da la certeza de que la he liado buena. Espero que los policías no tarden mucho y que, por lo menos, puedan darme un recibo o algo para demostrar que digo la verdad.
Por suerte, el coche patrulla aparece poco después, sin sirenas ni nada. Ni siquiera miran hacia el olivar, pero sí hacia mí. Suponen, con acierto, que soy el que ha dado el aviso. Me preguntan sin salir del coche, lo que me parece un poco una falta de respeto, pero cuando señalo hacia donde el tigre, que sigue ahí tirado a la sombra, el conductor suelta un taco. Mostrando sorpresa por que todo esto no fuera la alucinación de un anciano senil. El copiloto, que parecía el jefe, le dedica una mirada de reproche. Creo que más por la falta de profesionalidad que por el taco en sí. Le ordena que pida refuerzos y se baja del coche, para tomarme declaración.
Mientras me hace las preguntas, una serie de cuestiones rutinarias pese a que la situación no tiene nada de rutinario, puedo escuchar como el otro policía explica a la central que, contra todo pronóstico, el aviso del tigre era cierto; que necesitan ayuda, pues dos policías en mangas de camisa poco iban a poder hacer contra el felino, vamos, que ni se lo planteaban. Tampoco era cosa de lastimar al pobre animal, pero necesitaban, como poco, mejor equipamiento. Tal vez una o dos escopetas cargadas con dardos tranquilizadores y que viniera el Seprona, que tendrían más idea que ellos. Da la sensación de que, si por él fuera, hubiera llamado también a los bomberos y a los GEOS, pero tampoco quería sacar las cosas de madre. Por último pregunta si alguien había denunciado la desaparición de un tigre y que, en caso de que no fuera así, buscaran quién podría tener un tigre por los alrededores.
Los refuerzos no tardan en venir: otro coche patrulla, esta vez con las sirenas puestas y unos policías algo más preparados: chalecos antibalas y escopetas, seguidos de una furgoneta del Seprona, con esas pértigas con un lazo en el extremo para atrapar animales. Yo sigo explicándole al otro policía lo sucedido desde que salí del bar hasta que llegó a la escena con su compañero, cosa que se está alargando más de lo que hubiera imaginado en un primer momento, pues pasar lo que se dice pasar, no había pasado nada. Preocupado se mira el reloj, ya han pasado más de veinte minutos de la hora de la cena, si Macarena ya estaba mosqueada, ahora debe estar furiosa, pero por lo menos ya estoy a punto de terminar mi papel en esta historia. O al menos eso es lo que se me pasa por la cabeza.
El ruido de las sirenas atrae a los primeros curiosos. Los vecinos de la zona que se habían asomado al ver qué pasaba no pudieron contener las ganas de acercarse cuando vieron a los policías armados como si fuera una escena de una película de acción. Una de bajo coste, pues no había corvettes ni trajes de diseño, pero lo suficiente emocionante como para despertar su interés. Al fin y al cabo en este barrio nunca pasa nada, no van a desaprovechar la oportunidad de estar en el meollo por una vez en la vida.
Poco a poco más y más vecinos y transeúntes empiezan a amontonarse en la calzada, mientras los policías elaboran un plan de acción. Era bastante sencillo, el tigre parece tranquilo y más tranquilo va a estar cuando lo seden, sólo tienen que acercarse lo suficiente como para asegurar el tiro sin poner en alerta al animal. Una vez sedado los agentes del Seprona lo inmovilizarían y lo meterían en su furgoneta. Los curiosos, sedientos de acción, no paran de alternar la mirada entre el operativo y el tigre. Alguno asegura que el animal ha movido la cabeza; otro afirmaban que no se estaba moviendo en absoluto, que debía estar durmiendo. Un tercero le explica que había visto a tigres durmiendo en muchos documentales y que esa pose no es de dormir, que está simplemente sentado a la sombra y que, con el calor que hace, va a estar allí hasta que refrescara o hasta que le entrara hambre, lo primero que pasara. Hasta la misma Macarena, cansada de esperar en casa, se ha acercado a descubrir que, por increíble que le pareciera, le dije la verdad. Cuando termino de contestar a las preguntas me explica que ha metido la merluza en un tupper, que total ya estaba hecho y que no quiere volverse ahora. ¡No va a perderse cómo cazaban al tigre!

El caos va en aumento y la situación se empieza a desmadrar, así que los agentes de ambos cuerpos deciden que es el mejor momento para actuar, antes de que fuese a peor. Uno de ellos dice que menos mal que no están los de la tele. Los dos policías con el chaleco comienzan a aproximarse al tigre con cautela, medio escondidos con lo que podían —una roca, un árbol, una mata de hierba…—. Los agentes del Seprona les siguen de cerca. El policía al mando se queda intentando calmar a los espectadores. Pidiendo, “por lo que más queramos”, el más absoluto silencio. El último policía vuelve al coche para ver si descubre de dónde se ha escapado el animal. No parece tener suerte.
Uno de los policías dispara, pero desde donde estamos no podemos determinar si le han acertado. Lo que parece es que el tigre no se ha inmutado lo más mínimo. Miramos con expectación al autor del disparo, que indica con un pulgar arriba que ha dado en el blanco. El grupo sigue avanzando con cautela. Otro disparo, esta vez de su compañero. Nada parece alterar al felino. Aquí se puede mascar la tensión. La gente aguanta la respiración con cada paso de los agentes. Alguno ya no encuentra uñas que morder. Un tercer disparo. El tigre impasible. El policía que ha disparado esta vez se encoge de hombros, tampoco entiende nada. Se acerca un poco más, aún con los hombros encogidos y moviendo la cabeza de un lado a otro. ¿Eso es que no le ha dado? Se pregunta la gente. Algo no es normal, eso seguro.
El policía se acerca cada vez más, el otro tiene la escopeta preparada por si el animal se mueve de repente. Un paso más cerca, ya está a unos pocos metros. Le dice algo a los demás, pero es imposible escucharlo desde tan lejos. Su compañero le responde con un gesto de su arma, pero sigue sin bajarla. Ahora el policía está sólo a unos pocos pasos. El tigre no se mueve, el compañero no deja de apuntar. El agente da un par de pasos más y estira el brazo hacia el animal. Un suspiro de nervios se escapa de algunos de los espectadores. Nos va a explotar el corazón. Macarena no puede ni mirar. Desde aquí podemos ver como el agente ha conseguido tocar a la bestia. El tigre no se mueve, debe estar demasiado sedado. El agente levanta el tigre, lo está levantando con una sola mano. Ni los vecinos ni los guardias que se han quedado atrás habíamos estado más confusos en la vida. Un tigre pesa demasiado como para cogerlo así de fácil. Además el movimiento que hacen sus extremidades no parecen normales, no parece el peso muerto de un animal. Quiere sonarme, pero no caigo. Tal vez ropa, o un saco… hasta que alguien me saca de dudas.
—¡Es un peluche! ¡Todo este tiempo era un tigre de peluche!
En cuanto lo dice me doy cuenta de que era más que evidente. Un tigre de peluche, de un tamaño muy parecido al de un tigre de verdad, eso sí, y con una semejanza asombrosa, pero no era más que un tigre de peluche. Una broma de algún chaval, seguro. Alguien que lo estaría viendo todo desde algún lugar lejano mientras se reía a carcajadas de todos los que hemos picado.
Así como se había formado el tumulto se fue disipando poco a poco. Macarena y yo volvemos a casa, a comernos el guiso de merluza. Tendremos que calentarla en el microondas. El sabor no será tan auténtico. Como el tigre.

×××

Objetivo: #19 (Historia basada en una noticia real - Noticia)
Palabras usadas: 1989 [Milpalabrista]
Objetos Ocultos: #13 (Mensaje de Whatsapp) - #30 (Llave)
Medallero: 
- Contado en primera persona y en presente [Verborrea Interminable+]
La imagen de cabecera es una fotografía hecha por Michael Howard bajo licencia de Creative Commons (CC BY-NC 2.0).
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Fuga

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Volcán

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31 Comments

  1. El mundo está lleno de noticias absurdas y estrambóticas. He tenido que abrir la noticia para asegurarme de la cantidad de ficción xD
    Un buen relato ^^ Enhorabuena

  2. ¡Buenas! ¡Te ha quedado genial el relato!

    Me ha encantado la caracterización del señor que no ha mandado una foto por whatsapp en su vida y lo de su amigo que manda fotos de OVNIs xDDD. Una lástima que ya conociera la noticia y, por tanto, no tuviera intriga para mí. Pero que la intriga está bien manejada, eso seguro ^^

    Ahora, si me disculpas, doy paso al desfile de las erratas xDU

    Erratas por la primera persona del presente (que miedo me da cuando tenga que probar yo con ese narrador ^^U):

    • Soy consciente de lo mucho que le va a costar que me tomen en serio → que me va a costar
    • si se va o se acercaba a las casas → o se acerca
    • Matías no hacía más que mandar fotos de ovnis → no hace más que
    • por lo menos ya estoy a punto de terminar su papel en esta historia. O al menos eso es lo que se le pasa por la cabeza. → de terminar mi papel / se me pasa por la cabeza

    Erratas varias:

    • el coche patrulla aparecen poco después → aparece (en singular)
    • cuando cieron a los policías armados → vieron
    • Una vez seado los agentes del Seprona lo inmovilizarían → sedado

    Espero que te ayude por si quieres darle un repasillo ^^

    Sea como sea, gran relato, enhorabuena por los puntitos de febrero 😀
    ¡Hasta otra!

    • Gracias! Se nota que empecé a escribirlo en otro tiempo y persona xD luego me di cuenta que al ser una especie de relato de suspense le quedaría bien el presente, por la inmediatez. Ahora mismo le doy un repaso, muchas gracias. Y me alegro de que te haya gustado.

  3. A las pocas línea de comenzar, supe que el objetivo era el de la noticia real, porque me saltó a la memoría el suceso del peluche. Trabajo con fauna silvestre, y ese tipo de noticias siempre se te quedan. Cualquier día nos podemos ver en una de esas.

    Aún así, obviando que ya sabía cual era la trama, me ha gustado el tono de humor sin caer en la caricatura, y el sabor rural, sin caer en el insulto. Está contado a buen ritmo y con la extensión adecuada. Solo tuve un pequeño problema de comprensión lectora cuando llama a la policia y responde las preguntas del contestador. No lo entendía a la primera, hasta que más alante pasa con un interlocutor humano. Quizás sea la forma de redacción, ya que lo de contestador no se si será el término adecuado. Vamos, que quizás si. Me llevo media vida escuchando las cribas de comisarias y cuartelillos “Ha contactado con X, si quiere hablar con comandancia pulse 1, con seprona pulse 2, con tráfico pulse 3,…”, hasta que se acaba y tras unos tonos sale el operador de turno. Cribador automático, debería llamarse.

    Por lo demás, podría casa en la categoría de Cachava y Boina de la editorial Cerbero. Tanto el hecho en si, como tu forma de narrarlo. Me ha gustado mucho el párrafo final, sobre la autenticidad. XD

    • Si te soy sincero, tuve mis problemas en como llamar al cacharro que contesta el teléfono en estas situaciones. No sé si cribador será el término correcto, pero me gusta más que contestador. Creo que para cachava y boina me haría falta añadirle el toque fantástico,pero sí que reconozco que me he dejado influenciar por la antología para este relato.

      Muchas gracias por leerlo y por comentar.

      • Si, claro. Faltaba algo de fantastico o CF o terror para el Cachava…, pero poco le ha faltado. Está rozando el realismo mágico a poco que lo adaptes.

        Bueno, que he intentado buscar lo del cacharro y como siempre, lo más sencillo es la respuesta (cuanta razón tenia Ockham). Parece ser que se llaman simplemente centralitas; http://www.locucion.es/mensajes-de-bienvenida/

  4. A medida que estaba leyendo, he caído que era del objetivo de la noticia porque como R.J., en su momento la escuché. Es más, me vino a la cabeza la imagen del peluche en cuestión.

    El ritmo muy divertido, saca muchas sonrisas. Así que felicidades porque un mes más, te has lucido 😉

  5. Me he muerto de risa con el final! Es que me lo imagino! De verdad que lo he disfrutado bastante, desde el primer momento también por la forma en la que lo narras, llama a la tensión y yo que pensaba que el tigre terminaría mordiendo a uno de los policías y terminó por ser un peluche😂

    Me ha gustado bastante, saludos!

  6. ¡Hola!
    Creo que soy de las pocas, que no ha visto esta noticia, así que me ha sorprendido mucho, estaba también en tensión igual que el pueblo entero jajaja. Hay algunas faltas, pero ya veo que te las han corregido, así que solo me queda decir, que está estupendo.

  7. Hola! Me ha gustado mucho la forma cómo narras toda la situación que desencadena el haber descubierto a un animal salvaje en un olivar. Y al final se trata de un tigre de peluche tamaño natural. Me encantó estas frases: “El agente levanta el tigre, lo está levantando con una sola mano”. Muy divertido. Felicitaciones! Saludos.

  8. Por lo que leo en los comentarios debo ser una de las pocas que no había leído la noticia con anterioridad y me he quedado a cuadros al ver que ese era el objetivo de el relato.

    Ha estado muy entretenida, me identifico mucho con lo de intentar hacer una foto y que salga un borrón en el que no se ve nada

    Nos leemos pronto :3

  9. Buenas!

    Jajajaja, no me puedo creer este relato, pero es que menos aún me puedo creer la noticia!! Buenísimo, de verdad, gran elección de noticia. La verdad es que la foto da el pego total, el tigre de las narices. Me imaginaba a Macarena ahí despotricando mientras iba a ver al tigre, pensando que el marido le estaría troleando. Me lo he imaginado totalmente jaja. Y a todos mirando y no entendiendo nada. En fin, que te ha quedado muy gracioso ¡acorde con la noticia!

    Sólo un par de detalles he visto, un cambio a pasado en el tiempo verbal en “medio escondidos con lo que podían”. Y justo en esa frase la acotación entre rayas juraría que no lleva la segunda raya si después hay un punto (y no es un diálogo, como es el caso).

    Enhorabuena! Ha sido divertido!

    • Maldición! Eso de cambiar el tiempo a posteriori ha salido regular…
      Me alegra que te haya hecho pasar un buen rato, esa era la idea 😉

      Gracias por pasarte y comentar!!

  10. Es una lástima que hubiera leído la noticia hace un par de semanas…jo! La realidad me fastidió el final. Me ha gustado mucho el relato, más allá de la historia me quedo con los personajes, que me encantan, y ese humor surrealista que, más allá del hecho del tigre, se percibe en toda la escenificación.

    • Bueno, es cierto que no esperaba para nada que tanta gente conociera la noticia, pero al menos me alegra saber que eso no ha impedido que disfrutéis la historia.

      Gracias.

  11. Su bli me!
    2 cosas a destacar especialmente, conocía la noticia así que he sabido lo que ibas a hacer en cuanto empecé a leer jajaja y como.demonios has logrado alargar tonto semejante broma?? XD mucho arte, 100true

    Muy bien en serio, muy realista en cuanto al personaje narrador, no se hace pesada, es divertida totalmente xD y cumple objetivo, objetos y todo :3

    Una cosilla, hay un momento en el que dices: “Preocupado se mira el reloj”, y es algo confuso porque no sabe si lo está diciendo sobre el policía, qué es lo que imagino, o sobre el narrador, que entonces debería cambiarse a primera y o a tercera… Pero es una tontería jajaja me ha encantado :3

    .KATTY.
    @Musajue

    • Me alegro de que te haya gustado tanto! No sé qué decir. Gracias!!
      Lamento que ya conocieras la noticia, pero me conformo sabiendo que el relato sigue gustando aún con el spoiler.

      • Claro, no te preocupes xD la verdad es que es bastante raro que algun relato me pille por sorpresa jajaja, pero este es top ^^ lo vas viendo venir pero no lo estropea para nada 😛

        .KATTY.

  12. Hola!
    Me he reído muchísimo con el relato. Me lo he pasado pipa con la desesperación del pobre Anselmo, sobre todo cuando se pone a trastear con el móvil.
    No conocía la historia y me ha encantado el final, pero sobre todo cuando he visto que era una noticia real.
    Está muy bien contado.
    Además he leído otro relato enlazado (lo que hacía Macarena mientras) y creo que Anselmo debería andarse con ojo con el guiso de bacalao.
    Un saludo,
    Atthis
    @CMarcapaginas

    • La parte del móvil también creo que es mi favorita, según lo iba escribiendo me iba riendo yo solo (así de simple soy) y cuando fui a la lista de objetos a ver qué podía meter y me di cuenta de que en mi historia ya había un mensaje de WhatsApp me hizo mucha ilusión.
      También he leído el enlazado que dices y solo quiero que lo hablen muy detenidamente y que nadie salga herido, pobres.

  13. No había tenido la oportunidad de leer la noticia ya que soy chilena. Así que luego de leer tu relato la busqué y me puse al tanto. El leerla después fue muy bueno, ya que al tener pleno desconocimiento, estuve siempre intrigada, pensé que podía orientarse más al ataque del tigre a la policia o a los reunidos, que ser solo un peluche indefenso, por lo que el final que tuvo un giro inesperado que me hizo reír.
    En un minuto me sentí una espectadora más del show público montado por el “peligroso tigre” de peluche.
    Me gustó mucho!
    Saludos desde Chile

    • Ha sido una suerte para mí que haya tantos origis de América, así al menos tengo lectores que no conozcan la historia 😁.

      Me alegra saber que he sido capaz de conseguir la intriga que pretendía, ha sido todo un reto.

      Gracias por haberte pasado y por haber compartido tu opinión. Nos vemos.

  14. Disculpa que te comente hasta ahora pero debo decirte que es un relato que he reído y disfrutado mucho. Lamentablemente ya no puedo comentarte tantas cosas ya que lo dijeron en los anteriores comentarios pero solo me queda darte mis más sinceras felicitaciones. Sigue así.

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