Sirena

Sirena

Muy buenas, aquí os presento mi segundo relato para el OrigiReto2020 de Katty (La pluma azul de Katty) y Stiby (Sólo un capítulo más).  Espero que os guste.

Sirena

El protagonista de esta historia es un hombre afable y muy trabajador. Llamadle Ismael. Ismael vivía en un pequeño pueblo costero. En sus más de cincuenta años, solo había tenido dos grandes amores: el mar y su marido Hishâm. Desde que se conocieron supo que estaban hechos el uno para el otro, y debía de tener razón porque tres décadas después y seguían queriéndose como el primer día. Amor que nunca se vio mermado por las frecuentes ausencias de Ismael cuando salía en su pequeño pesquero. Con el tiempo, Hishâm había aprendido a anhelar el aroma a sal que cubría a Ismael cuando este le daba un beso al llegar de alta mar.
A cambio, Ismael sentía auténtica veneración por Hishâm, solo comparable con la que sentía por el mar. Desde niño siempre quiso ser pescador. Hishâm sonreía cuando recordaba lo ilusionado que estaba cuando compraron el barco, al que bautizó Generosidad, en su honor. Hasta entonces había trabajado para otros, pero no era lo mismo. “En esos arrastreros grandes se pierde toda la gracia, apenas parece que estés en el mar”, solía decir.
Ismael no quería nada más en la vida. Con el Generosidad y con Hishâm lo tenía todo. Era el Rey del Mundo. Tener que elegir entre ellos fue muy duro..

Cuando el médico les dio la noticia, Ismael se echó a llorar. Hishâm padecía una extraña enfermedad, sin cura conocida. Su única esperanza residía en un costoso tratamiento, aún experimental, pero que estaba dando buenos resultados. Para pagarlo tendrían que vender el barco. Era consciente de que, con su edad, ya nadie querría contratarlo para salir al mar. Tendría que buscarse la vida en tierra firme.  Le dolió en el alma, pero estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de salvar a su amado.
No le costó encontrar un comprador, al fin y al cabo el pesquero estaba en condiciones óptimas. Todo el mimo y cuidado con el que lo había tratado a lo largo de los años se hacían notar. Solo quedaba cerrar el trato, para lo cual ya había una cita concertada. En unos días el Generosidad dejaría de ser suyo. Se le hacía un nudo en la garganta de pensarlo, pero al menos tenía tiempo para una despedida adecuada. Organizó una salida. Tres o cuatro noches fuera, nada del otro mundo. Ni siquiera necesitaba pescar mucho, solo quería sentir el el viento salado en su cara una última vez. Se despidió de su marido con un fuerte abrazo, se aseguró de tener el depósito lleno de combustible y partió hacia su último encuentro con el otro amor de su vida.

El primer día estaba transcurriendo con normalidad, hasta que una inexplicable tormenta le alcanzó. Era bastante extraño, no solo el parte meteorológico no dijo nada de ninguna tormenta, sino que pareció como si la tormenta hubiese aparecido de la nada. Duró horas, pero por fortuna no hubo ningún incidente. El único inconveniente fue que el día se echó a perder, al no haber podido lanzar las redes. Cuando amainó era de noche, así que Ismael se retiró a su camarote. Se quedó dormido mirando a las estrellas, con tristeza, a través del ojo de buey que había sobre su cama.
Por la mañana se tomó un café cargado y salió a trabajar. Aún no se había despertado del todo cuando percibió en el horizonte el indistinguible color naranja de una balsa salvavidas. Se acercó y subió a su único pasajero: un hombre joven, rondando la treintena. Musculoso y de aspecto saludable. Lucía una frondosa barba y un rostro angelical. Vestía con una camisa de manga, corta con un estampado de caballos bastante hortera, y unos vaqueros cortos  desteñidos. En el antebrazo tenía tatuado dos delfines a modo de brazalete. Una vez a bordo Ismael le llevó a su camarote y le ofreció un poco de sopa instantánea, para que se calentara el cuerpo. Agradecido, el náufrago le contó su historia mientras tomaba el caldo.
Se llamaba Don, había salido el día anterior a pescar, como cada domingo, con su caña y una nevera llena de cervezas. La tormenta le pilló por sorpresa, el bote no aguantó la presión y casi no tuvo tiempo de sacar la balsa hinchable. No estaba seguro cuán lejos de la costa estaba, por lo que estaba algo preocupado. No tenía ni agua con él. Ismael le había salvado la vida.
—No te preocupes, aquí fuera tenemos que ayudarnos los unos a los otros. No pensaba volver aún, pero no estamos lejos de la costa, si salimos ahora llegaremos antes del anochecer.
—Ni hablar, no quiero ocasionar demasiados problemas y que cambies tus planes. Yo me acomodo en cualquier sitio, de verdad. Ya has hecho mucho por mí, no podría perdonarme interferir más en tu rutina.
—Si insistes… No tengo gran cosa, pero hay otro camarote. El barco está capacitado para al menos un par de tripulantes más, por lo que hay espacio de sobra para ti. Comida tengo más que suficiente, mi marido siempre insiste, “por si las moscas”.
—Parece un buen tipo. Cuando lleguemos a la costa tendré que darle las gracias a él también.
Ismael dejó a su invitado en el camarote de sobra, le dejó un par de sábanas extra y algo de su propia ropa. Le quedaría algo apretada con tanto músculo, pero era mejor que nada. El resto del día lo pasó trabajando. Don no quería aprovecharse de la hospitalidad de su rescatador, y se ofreció a ayudar. El pescador agradeció el par de manos extra. Entre tirada y tirada de red estuvieron charlando y conociéndose. Ismael le contó que esa iba a ser su última salida, y que iba a echar de menos todo aquello. Don se sorprendió al escucharlo, el marinero podía parecer algo mayor, pero estaba en forma y trabajaba duro. No creía que necesitara retirarse. Cuando se lo comentó Ismael forzó una sonrisa, pero no pudo evitar sentirse triste. Sin saber por qué —en condiciones normales no se habría abierto a un completo desconocido— se lo explicó. Se lo contó todo. Su enfermedad, el tratamiento, la venta del barco… todo. Don escuchó con atención, apoyó su mano sobre el hombro de Ismael, e Ismael se sintió extrañamente reconfortado.
—Es muy triste. Solo te conozco desde hace unas horas y puedo notar cuánto te apasiona esta vida. Ahora me siento fatal por haberme entrometido en tu última cita con el océano.
—No digas tonterías. Agradezco la compañía, y la tuya está resultando ser muy agradable.
—Me alegra escucharlo. Ahora, si esta va a ser tu última vez entre las olas, ¡hagamos que sea memorable!
El día terminó siendo el más productivo de la vida del pescador. Asumió que se debía a la ayuda extra, pero reconoció que Don se apañaba muy bien a bordo del Generosidad. No parecía un aficionado. Tras una tranquila noche, amanecieron, desayunaron y volvieron al trabajo. Cuando izaron la primera red del día algo raro se movía entre las sardinas. Vaciaron la red en cubierta y su boca casi se desencaja al ver qué habían pescado.
Entre los peces había una criatura algo más pequeña que una persona. Tenía una cola cubierta de escamas de un azul tan brillante como las de un atún. Sin embargo la mitad superior no tenía una sola escama. Su carne también de un tono azulado, pero no tan brillante y algo más grisáceo que la cola. Tenía brazos donde una persona hubiera tenido los suyos, pero eran más largos y terminaban en unas manos con membranas entre los dedos. La cabeza no tenía pelo alguno, en su lugar tenía una aleta dorsal a modo de cresta. Le bajaba por el cuello, le recorría toda la espalda, para terminar bajando por su cola, justo antes de dónde nacía una aleta caudal. La cara estaba dominada por unos grandes ojos, tan negros como el océano en una noche sin luna. No tenía nariz, y la boca, grande, estaba llena de finos dientes que dejaba ver entre rugidos. No parecía racional, era como una bestia salvaje intentando huir de un peligro desconocido. Cuando terminaron de asimilarlo, Don e Ismael se miraron el uno al otro mientras la criatura se arrastraba usando sus manos como podía para distanciarse de ellos.
—¿Qué demonios es eso?
—No tengo ni idea, parece una sirena —dijo Don—, como las de los cuentos. Bueno, como las de los cuentos no, esas suelen ser más guapas.
—Eso es imposible.
—Sea lo que sea, la has capturado tú. Es un todo un hito, una especie totalmente desconocida hasta ahora. Si la llevamos a la costa nos haríamos famosos. Es nuestro día de suerte. ¡Seguro que nos pagan una recompensa! Es la solución a tus problemas. ¡No tendrás que vender el barco!
—No sé. No me siento cómodo con esto. Yo soy un humilde pescador. No quiero líos. Mírala, parece asustada. Mi conciencia me mataría. Experimentarán con ella, y luego la cortarán en pedazos para seguir estudiándola.
—Es tu barco, y además me has salvado la vida, así que haré lo que decidas, pero piénsalo. Seríamos héroes. No deja de ser un animal, como esos que pescas a diario.
—Yo pesco para comer, no para vivisecciones. Además, no estoy seguro de que sea irracional. Salvaje, puede, pero eso no significa nada. Me gusta el océano tal y como es. No quiero convertir sus profundidades en un laboratorio… o en un campo de batalla.
—A la orden —dijo Don sin un atisbo de sarcasmo. Ismael habría jurado percibir un ademán de alegría en su voz.
Ismael se acercó a la criatura muy despacio, con las manos en alto, y con movimientos pausados. Mientras se acercaba intentaba hablar con el tono más tranquilizador que pudo. No tenía orejas ni nada parecido, pero estaba seguro que podía escucharle. Al principio se mostraba desconfiada, pero al ver que el marinero no tenía intención de dañarla se dejó hacer. Ismael la cogió en brazos, con dificultad porque era muy resbaladiza, y la arrojó por la borda.
—Creo que has hecho lo correcto.
—¿Estás de broma? Hace un minuto me estabas intentando convencer de lo contrario.
—Bueno, me dejé llevar por el momento, pero creo que tienes razón. Eres un buen hombre, Ismael —dijo con una sonrisa.
Tras aquello decidieron parar unos minutos, respirar un poco mientras se les pasaba la emoción. Se tomaron un café en cubierta, mirando hacia el horizonte mientras divagaban sobre cómo sería aquella hipotética civilización submarina. Tras el café terminaron con la faena y poco después de cenar, aún con el Sol rojizo del atardecer, Don se retiró a su camarote, excusándose de que había sido una tarde demasiado intensa.

Al día siguiente, Ismael se despertó antes de que Don saliera a cubierta, así que desayunó en solitario. Al ver que su  acompañante aún no había dado señales de vida decidió ver si estaba todo bien. Para su sorpresa, no había rastro del náufrago. La cama estaba hecha. Sobre ella había un cofre de madera, bastante hinchado y medio corroído por el agua marina. Al su lado había un sobre, lacrado con el sello de un tridente. En su interior un papel decorado con unos exquisitos dibujos de algas. Escrito a mano, con la caligrafía más hermosa que Ismael había visto, había el siguiente texto:

Estimado Ismael:
Antes de nada permíteme disculparme. Yo organicé el asunto de la sirena. Espero que no te importe, tenía que asegurarme de que tu amor por el mar era auténtico. No se me ocurrió una forma mejor de hacerlo. No muchos la habrían devuelto al mar, te lo aseguro. Estoy de acuerdo en que la humanidad no está preparada. Sé que se lo contarás a Hishâm, pero también sé que él respetará su secreto. Es un placer conocer a alguien tan apasionado por mis dominios. Sería una lástima que tuvieras que renunciar a ello. Por eso querría agradecer tu devoción. Te he dejado uno de los tantos cofres hundidos a lo largo de la historia. Está lleno de oro, debería ser suficiente para el tratamiento.
Espero que volvamos a encontrarnos.

Tu eterno amigo,

Poseidón.

×××

Objetivo Principal: <7> Escribe un historia marítima
Criaturas del camino: <XI> Sirena
Palabras usadas: 2019 [Milpalabrista]
Objetos Ocultos: <5> El Sol, <6> Combustible
Objetivos anuales:
- Personal: Que cada relato homenajée a un dios olímpico (Poseidón/Neptuno)
- Giratiempo: Publicar antes del día 10.
- Tríada: Relato con representación LGBT+
La imagen de cabecera es una fotografía hecha por MariaCarla F bajo licencia de Creative Commons (by-nc-nd)
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Volcán

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Bakcheia

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20 Comments

  1. ¡Hola! Acabo de leerme el relato así apenas lo has subido y qué decirte… me ha dejado con una sonrisa en los labios.

    Para empezar, sublime la referencia a Moby-Dick. Me gusta mucho Ismael, como está caracterizado, y la relación que tiene con su marido, así como con el mar. Nuevamente, me ha gustado la caracterización que has dado al Olímpico en cuestión. Espero que me perdones, pero me he imaginado a Don como un surfero guaperas de esos que abundan en Hawaii y otras zonas surfistas.

    Lo de la elección de Ismael es algo que yo también habría elegido. El mar, aunque parezca inmenso e indomable, es algo que debemos cuidar y proteger. Me gusta mucho como se ha desarrollado.

    El final me ha gustado mucho también. Don siempre en mi equipo.

    ¡Te leo el mes que viene! ¡Un abrazo!

    • Muchas gracias!
      Sí, así me imagino yo también a Don, me alegro de haberlo clavado. Me preocupaba que me quedara un poco demasiado poco solemne, siendo de los tres mandamases del Olimpo, pero a Poseidón siempre me lo he imaginado como el más simpático de los tres. Al menos cuando no libera al Kraken!
      Lo de la referencia de Moby Dick me vino a pelo, así me ahorraba, por un lado, complicarme la vida con el nombre,y por el otro conseguía ese ambiente marino que quería con solo un par de palabras.
      Lo dicho, gracias por leerlo!

  2. ¡Tio, que buenas referencias! “Llamadle Ismael”, jajaja. Y la camisa hortera con caballos , los atunes tatuados… Has hilado muy fino. Y ha quedado muy simpático y ameno. Sospechaba desde el principio de “Don”, aunque por un momento pensé que iba a ser de ese partido fascista, y cuando Ismael le dice lo de “mi marido” iba a saltar por la borda y zampárselo un tiburón. Yo que sé, los caballos me llevaron por ahí. Luego ya fui comprendiendo, jejeje.

    • Lo de llamarle Ismael me gustó mucho cuando se me ocurrió. Pocas veces con tan poco podemos situar la acción tan bien, en este caso en un entorno marítimo. Viene genial para ese límite tan ajustado que nos dejan las jefas!

    • Me ha gustado mucho tu relato. Es muy ameno y agradable de leer.
      Se te ha escapado una coma entre manga y corta. Y en una ocasión dices “y Ismael” esa Y debería ser E.
      Y ahora una puntualizacion que no tiene que ver con la redacción pero que igual te interesa el dato: un tratamiento experimental no cuesta dinero al paciente, principalmente porque hacen doble ciego y a la mitad de los pacientes les administran placebos. Lo que si puede ser costoso es desplazarse al lugar donde realizan el tratamiento y vivir allí mientras dura.
      Saludos y nos vamos leyendo

      • Gracias por leerlo, me alegro que te haya gustado. Corregiré esa “y” furtiva. En cuanto al tratamiento, gracias por el apunte, no tenía ni idea y usé un recurso fácil para obligar al protagonista a tener que vender el barco.

  3. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho este relato y cómo plasmas el amor hacia el mar del protagonista (y eso que a mí el mar me da más fobia que otra cosa). A veces digo que el amor es sacrificio y este relato lo representa bien porque cuando quieres a alguien, podrías hacer cualquier cosa con tal de ayudarle un poquito. Ah, también me gusta que cada mes metas a un dios griego en los relatos.
    Un pequeño apunte, en “solo quería sentir el el viento salado”, sobra un “el”, jajaja.

    Nos leemos.

    • Muchas gracias por leerlo! Me alegro de que te haya gustado, me hace ilusión que nos esté gustando tanto mi objetivo personal, me anima a continuar. A ver si consigo todos!

      Gracias también por la errata cazada, en cuanto tenga un segundo me la ventilo. Nos leemos!

  4. ¡Hooooooolaaaaaaaaaa!

    I’m here, Botyan. 😗

    OK. ¿Todes sabíamos que Don era el tío Possy? Todes sabíamos que Don era el tío Possy. No sé por qué, pero me ha hecho gracia que se llamase Don. Y toda la escenita que se montó invitando a Ismael a llevar a tierra firme a la sirena ES ORO, AMIGO. Ay, amo cuando los dioses son manipuladores pero no en plan: total mierda. Es divertidísimo ver la prueba y déjame decirte que me sentí bastante satisfecha conmigo misma al darme cuenta de todo desde el principio (no como con el anterior, que no pillé nada).

    ¿Me enamoré un poquito de Ismael y Hishâm? Me enamoré un poquito de Ismael y Hishâm PORQUE SON BEBÉS PRECIOSOS, POR TETIS. Me doliste al darle una enfermedad a Hishâm, entiendo que era para que le trama avanzara pero ME DOLISTE, VRAYANG.

    Uh, noté repeticiones. Dedazos. Ejemplo: «sentir el el viento» y otro, pero es la una de la madrugada y no me exijas mucho. 😛

    Confesión: en el “elegir entre los dos fue muy duro” IO CREÍ QUE ISMAEL HABÍA DEJADO TIRADO A HISHÂM PORQUE DRAMÁTICA SE NACE.

    Que la Gran Diosa Gamba Cósmica Intergaláctica te bendiga con mucha inspiración.

    Besos!!!

    • Hola Carly!
      Persons por tardar tanto en responderte, mucho lío con la vida y esas cosas.
      Sí, este es un poco menos misterioso, supongo, que el relato de Dioniso, espero que eso no lo haga peor! Supongo que cada uno tenemos nuestras ideas preconcebidas sobre cómo son los dioses y a mí Dioniso me parece un pelín más misterioso,mientras que Poseidón me parece más afable.

      Buen ojo con las repeticiones, me sabe mal, pero siendo sincero no me sorprende mucho, el tema marítimo de me queda un poco grande y claro, ya tiro de figuras muy poco originales como la de sentir el viento xD Intentaré tener más cuidado!!

      Lo dicho, gracias por pasarte y gracias por comentar qué te ha parecido. Es siempre un placer tenerte por aquí.

  5. Hola Bryan!!! He leído tu relato y me ha encantado. Como ya han dicho en los comentarios anteriores, excelentes referencias utilizaste, pero a mí en lo personal lo que más me ha gustado es como en la trama plasmaste los valores…Llamarle al barco Generosidad, y bueno la personalidad de Ismael, que lo hace un ser noble.
    El final para que decirte es lo que más me ha gustado, y bueno cerrar con un mensaje que es en cierto punto una enseñanza, ya que se interpreta el que si haces el bien, o haces las cosas bien serás retribuido, y no solo que se entienda esto en términos monetarios, porque eso no es el fin último, sino que salvar al amor de su vida.
    Erratas que encontré
    “Ni siquiera necesitaba pescar mucho, solo quería sentir el el viento salado”, se encuentra repetido el.
    “Era bastante extraño, no solo el parte meteorológico no dijo nada de ninguna tormenta, sino que pareció como si la tormenta hubiese aparecido de la nada”. En esta frase repites dos veces nada, por lo que se hace reiterativo

    Muchos saludos !!!

    • Muchas gracias por leerlo Dani, y muchas más por los comentarios. La frase de la tormenta ahora así expuesta me suena fatal la verdad, buen apunte.

      Nos vemos!

  6. Buenas noches

    Leído el relato. Me ha gustado mucho. El amor de Ismael por el mar y por su marido, ese último viaje que hace para despedirse de navegar… Esto último me ha llegado.

    Luego, la prueba que le hace Don y que Ismael supera tan bien, le da un aire optimista y de cuento de hadas al relato., que me ha gustado.

    Por cierto, al principio pensé que el sireno era Don, pero no, era el ser que pescan. Por otro lado, la auténtica identidad de Don me logró sorprender. Seguía empeñado en que sera un “sireno”

    Menos mal que he leído los comentarios, porque te iba a señalar una errata que ya te han comentado.

    Un saludo.

    Juan.

    • Buenas! Me alegro de que te gustara. Claro, la identidad de Don era más complicado de adivinar si no te sabes mi reto personal, pero de haberlo sabido te lo habrías imaginado seguro.

      Tampoco pasa nada por repetir erratas 😉

  7. Hola!!

    Me ha gustado mucho este relato, como has introducido tanto la sirena como a Poseidón con tu objetivo personal, así como la reaccióndel pescador, demostrando su amor por el mar al querer devolver la sirena.
    No esperaba ese final de cuento en el que todo fuese una prueba por parte de un Dios y me ha sorprendido.
    Durante todo el relato muestras bastante ternura y a pesar de que una enfermedad motive la última salida delpescador, tu relato transmite esperanza.
    Me ha gustado mucho leerlo, gracias.

    • Hola Stiby #2!
      La verdad es que este objetivo principal es uno de los dos más fáciles para enlazar con mi objetivo personal, supongo que este mes usaré el otro, luego ya… A ver qué pasa.

      Me alegra saber que te ha gustado. Muchas gracias por leerlo!

  8. Hola Brayan!:
    No me esperaba el final, y me ha dejado con una sonrisa 🙂
    En conjunto me ha gustado mucho tu relato, es muy sencilla la narración y eso requiere más esfuerzo y saber escribir más que hacerlo de forma rebuscada.
    La ternura de Ismael se contagia desde la primera frase y la melancolía que siente en su “último” viaje al mar también. Seguro que gracias al regalo de Don puede seguir saliendo a pescar.
    También me ha gustado cuando sacan a la sirena, por un momento pensé que Don tiraba a Ismael al agua para quedarse con ella xD.
    Muy buena historia compi 🙂
    Un saludo y nos leemos!

    • Buenas!
      Me hace gracia como en un mismo relato puede haber tanta disparidad a la hora de esperarse el final xD
      Me alegro de que te haya gustado, y de que te haya caído simpático el protagonista, lo diseñe poniéndole mucho cariño.

      Nos vemos!

  9. ¡Holi!

    Llevo varios meses de retraso en mi comentación así que espérate comentaciones en tus escribiciones del Ori durante estos próximos días (?

    Ahora yendo al relato, ¡me encanta el tono dulce que le has dado! Soy (aunque no lo parezco) una hija del mar, en realidad, y este relato me ha encantado. Se nota que no sabes mucho, pero realmente has logrado transmitir una sensación de calma, de hogar, que me parece magnífica.

    Respecto a la mitología… QUÉ ES ESO. ESO NO ES UNA SIRENA. Entiendo que te haya quedado muy bien y narrativamente me ha encantado, pero estoy ligeramente desapunteada por tu elección (aunque sigue siendo mejor que la que tú bien nombres “la sirena de los cuentos”).

    En general, la conexión temática y de objetivos me ha parecido fácil pero bien lograda, y el relato está bastante bien, aunque algo lite en la mitología (+2 puntos a la camisa hortera de caballos, though).

    ¡Te sigo leyendo!

    • Hola!
      Gracias por pasarte por aquí. Sí, es cierto que eso no es técnicamente una sirena, pero también es una sirena. Yo no tengo la culpa de que siren y mermaid tengan la misma traducción! Mi idea original incluía las sirenas de Ulises, pero se me complicaba hilarlo todo. En general no esperes hard mythology en ninguno de estos relatos, te aviso xD

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